10 abr 2025

Nueva ley que legaliza el despojo de tierras comunales


 AMAZONÍA BAJO ASEDIO

Nueva ley que legaliza el despojo de tierras comunales

 Por: Ludwig H. Cárdenas Silva

Mientras el mundo impulsa modelos de desarrollo sostenible, el Congreso peruano avanza en sentido contrario, aprobando leyes que amenazan la integridad de la Amazonía. Estas normas, elaboradas desde una visión centralista y cortoplacista, priorizan intereses económicos por encima de la conservación ambiental y los derechos de los pueblos originarios.

La selva no es un territorio vacío ni un simple reservorio de recursos. Es un ecosistema complejo e interconectado, cuya alteración genera impactos irreversibles. Sin embargo, desde Lima persiste una mirada obsoleta y colonialista, que convierte la Amazonía en escenario de proyectos extractivos, carreteras mal planificadas y concesiones que ignoran tanto la biodiversidad como los derechos de sus habitantes.

Hace unos días, el 7 de abril, el Congreso promulgó la Ley Nº 32293, que declara de necesidad nacional e interés social el deslinde y la titulación del territorio de las comunidades campesinas, para incorporar en el proceso de formalización a los pobladores que formen parte de posesiones informales constituidas del 2004 al 2015 con fines de vivienda sobre propiedad comunal. En apariencia técnica, esta norma permite formalizar ocupaciones sobre tierras comunales, debilitando la protección de los territorios campesinos e indígenas.

Expertos en derecho constitucional y ambiental advierten que esta ley vulnera principios fundamentales del Convenio 169 de la OIT, del cual el Perú es parte. Según este tratado, los pueblos indígenas son propietarios de los territorios que han ocupado tradicionalmente. La titulación no crea propiedad, simplemente la reconoce. Lo que hace la ley, entonces, es desconocer derechos preexistentes, abriendo paso a una legalización del despojo.

También omite el valor cultural, espiritual y de subsistencia que el territorio representa para las comunidades originarias. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha establecido que el territorio es condición esencial para la existencia de estos pueblos. Asimismo, el Tribunal Constitucional peruano ha señalado que no se puede entender la propiedad indígena desde las categorías del derecho civil, pues ello invisibiliza las diferencias culturales protegidas por la Constitución y el mencionado convenio internacional.

Asimismo, los juristas señalan que, la ley no surge en el vacío. Se inscribe en una larga serie de políticas públicas que favorecen el avance de centros poblados y asentamientos como instrumentos de apropiación territorial. Este patrón tiene consecuencias palpables en regiones como San Martín, donde el discurso del "progreso" ha significado más carreteras, deforestación y pérdida acelerada de microcuencas.

San Martín, uno de los departamentos más deforestados del país, enfrenta una paradoja: mientras se anuncian más obras de infraestructura como señal de desarrollo, sus suelos se erosionan y sus fuentes de agua desaparecen. Carreteras, puentes y trochas carrozables se construyen sin estudios de impacto ambiental serios, sin consulta a las comunidades y sin planificación territorial. Son, en la mayoría de casos, proyectos electorales disfrazados de desarrollo.

La situación no se limita a San Martín. En Madre de Dios, Ucayali y Loreto, el avance de la tala ilegal, la minería aurífera y los monocultivos se ve facilitado por normativas que flexibilizan los controles ambientales. Las consecuencias ya son visibles: ríos contaminados, suelos degradados y ciudades que enfrentan escasez de agua en plena selva.

Inundaciones y huaicos, como los registrados recientemente en la selva norte, no son fenómenos naturales inevitables. Son el resultado de una deforestación masiva que debilita la capacidad de los suelos para absorber agua, combinada con la alteración de los ciclos hidrológicos provocada por el cambio climático. La falta de políticas de prevención y adaptación —como reforestación estratégica o manejo integral de cuencas— agrava el problema.

Pese a este panorama, el Congreso insiste en debilitar la institucionalidad ambiental. Desde hace muchos años se promueven normas que reducen las facultades de organismos fiscalizadores como del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental - OEFA y que facilitan la entrega de concesiones sin consulta previa. La reciente Ley Nº 32293 no es un caso aislado, sino parte de una ofensiva legislativa que amenaza los territorios comunales y acentúa los conflictos sociales.

Los pueblos indígenas y comunidades campesinas, lejos de ser un obstáculo, son actores clave para la conservación. Sus conocimientos tradicionales sobre biodiversidad y manejo forestal son fundamentales para enfrentar el cambio climático. Sin embargo, en lugar de integrarlos en las decisiones, el Estado sigue priorizando los intereses de agroexportadores, empresas extractivas y sectores informales.

La comunidad internacional ha advertido reiteradamente que la Amazonía es un bioma crítico para la estabilidad climática global. Su destrucción no solo afecta al Perú, sino que tiene consecuencias planetarias: aumenta las emisiones de CO₂, altera los regímenes de lluvias en otras regiones y acelera la pérdida de biodiversidad.

Por todo lo mencionado, es urgente que las políticas públicas orientadas al desarrollo incorporen una visión más equilibrada y sostenible, que fortalezca la protección ambiental y respete los derechos colectivos. La Amazonía no necesita más infraestructura sin planificación ni normativas que marginen a las comunidades que históricamente han cuidado este territorio. Lo que se requiere son iniciativas que promuevan un desarrollo en armonía con la naturaleza, reconociendo el rol fundamental de los pueblos originarios como aliados estratégicos en la conservación y el uso responsable de los recursos, asegurando así el bienestar de las generaciones presentes y futuras.

EL PERÚ SERÁ VIABLE Y SOSTENIBLE SOLO SI CONSERVAMOS SU AMAZONÍA.

13 mar 2025

BOSQUE DE PROTECCIÓN SERIAMENTE AMENAZADO

OBRAS DE INFRAESTRUCTURA AMENAZAN LA INTEGRIDAD DEL BOSQUE DE PROTECCIÓN ALTO MAYO

Por: Ludwig H. Cárdenas Silva

El Bosque de Protección Alto Mayo (BPAM), ubicado al norte de la región San Martín, es un ecosistema vital que garantiza la provisión de agua para miles de familias, sostiene la agricultura y alberga una biodiversidad única en el Perú. Sin embargo, este patrimonio natural enfrenta una grave amenaza debido a acciones irresponsables y a la falta de aplicación efectiva de las normas ambientales. Recientemente, la construcción antitécnica de un puente y el mejoramiento de una trocha carrozable por parte de la Municipalidad Provincial de Rioja están poniendo en riesgo la integridad de este bosque protegido.

El Bosque de Protección Alto Mayo (182 000 ha) es una de las áreas naturales protegidas más importantes del Perú debido a su función como regulador hídrico. Este bosque no solo abastece de agua a las poblaciones locales, sino que también es crucial para la agricultura, principal actividad económica de la región. Además, alberga especies endémicas y contribuye a la mitigación del cambio climático al actuar como un sumidero de carbono. Su conservación es, por tanto, esencial para el bienestar de las comunidades locales y para la preservación de la biodiversidad global.

Los pronunciamientos de diversas organizaciones y líderes ambientalistas denuncian dos acciones recientes que amenazan la integridad del BPAM: la construcción antitécnica de un puente y el mejoramiento de una trocha carrozable hacia el interior de esta área natural protegida. Estas obras se llevaron a cabo sin respetar el Plan Maestro del BPAM, sin la elaboración de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y sin consultar al comité de gestión ni a las organizaciones civiles ambientalistas.

1.   Construcción antitécnica de un puente: Esta obra, ejecutada en una zona crítica del BPAM, beneficia principalmente a individuos que históricamente han generado conflictos en la zona, exigiendo cambio de uso de estas tierras y títulos de propiedad. Lo que es más, negándose a firmar acuerdos de conservación, como fue siempre la exigencia del comité de gestión. La construcción del puente facilita el acceso a áreas sensibles del bosque, incrementando el riesgo de invasiones, la deforestación y el tráfico de tierras. 


2.   Mejoramiento de trocha carrozable: Al igual que en el caso anterior, esta obra promueve la afluencia desordenada de migrantes hacia el BPAM, muchos de los cuales tienen como objetivo traficar tierras y madera. El mejoramiento de la trocha al poblado El Triunfo no solo facilita la degradación del bosque, sino que también pone en peligro los servicios ecosistémicos que este proporciona.


Las acciones de la Municipalidad Provincial de Rioja violan claramente la Ley N° 28611 (Ley General del Ambiente) y la Ley N° 26834 (Ley de Áreas Naturales Protegidas). Estas leyes establecen la obligación de realizar estudios de impacto ambiental y de respetar los planes maestros de las áreas naturales protegidas. Además, la omisión de estas normativas constituye un delito contra el patrimonio natural del Perú.

Las consecuencias de estas obras ilegales son graves y de largo alcance. La deforestación y la degradación del BPAM no solo afectan la biodiversidad, sino que también comprometen la provisión de agua para las comunidades locales. La pérdida de servicios ecosistémicos, como la regulación hídrica y la captura de carbono, tiene implicaciones tanto locales como globales. Además, la afluencia desordenada de migrantes y el tráfico de tierras y madera generan conflictos sociales y económicos en la región.

El pronunciamiento de los líderes ambientalistas rechaza la actitud irresponsable y autoritaria del alcalde provincial de Rioja, quien antepuso intereses políticos a la protección del BPAM. Además, se critica el silencio y la tolerancia de la jefatura del BPAM - SERNANP, lo que sugiere una posible complicidad con la municipalidad. Esta falta de criterio por parte de las autoridades competentes y de ciertos funcionarios es inaceptable y debe ser investigada y sancionada.

Para proteger el BPAM y garantizar la seguridad hídrica de la región, es necesario tomar medidas urgentes:

·        Intervención de las autoridades competentes: El Ministerio del Ambiente (MINAM), la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) y la Contraloría General de la República deben investigar y sancionar a los responsables de las obras ilegales.

 

·     Paralización de las obras: Cualquier obra que se esté promoviendo en el BPAM debe ser paralizada inmediatamente. Además, se debe implementar un plan de vigilancia en la zona intervenida para prevenir futuras invasiones y actividades ilegales.

 

·       Políticas públicas sostenibles: Es prioritario implementar políticas públicas que respeten los derechos de las poblaciones del valle Alto Mayo y garanticen la conservación del BPAM. Estas políticas deben incluir la participación activa de las comunidades en la gestión del bosque y la promoción de actividades económicas sostenibles. 

En resumidas cuentas, el Bosque de Protección Alto Mayo es un patrimonio natural invaluable que debe ser protegido a toda costa. Las recientes obras antitécnicas e ilegales ejecutadas por la Municipalidad Provincial de Rioja representan una grave amenaza para este ecosistema y para las comunidades que dependen de él. Es responsabilidad de las autoridades competentes investigar y sancionar a los responsables, así como implementar medidas urgentes para garantizar la conservación del BPAM. La protección de este bosque no solo es una cuestión ambiental, sino también una cuestión de justicia social y de sostenibilidad económica para la región San Martín. El agua es vida, y no puede ser negociada ni sacrificada en aras de intereses políticos o económicos.

Es imperativo que la población, las organizaciones civiles y las autoridades regionales y nacionales se unan para defender el Bosque de Protección Alto Mayo. Solo a través de la acción colectiva y el compromiso con la sostenibilidad ambiental podremos garantizar la preservación de este invaluable recurso natural para las generaciones presentes y futuras.

¡Alto a la destrucción del Bosque de Protección Alto Mayo!

¡Defendamos nuestros ríos y biodiversidad silvestre!

15 nov 2024

ENTRE SEQUÍAS DEVASTADORAS E INUNDACIONES INCONTENIBLES

SAN MARTÍN EN CRISIS: ENTRE SEQUÍAS DEVASTADORAS E INUNDACIONES INCONTENIBLES

Por: Ludwig H. Cárdenas Silva

Las inundaciones que afectan diversas ciudades del departamento de San Martín, así como otras zonas de nuestra Amazonía, son un recordatorio claro de la creciente vulnerabilidad de la región frente al cambio climático y de la ineficacia de las autoridades locales y regionales para enfrentarlo.

Los fenómenos como sequías e incendios forestales han dado paso a lluvias torrenciales y crecidas de ríos, poniendo en evidencia la alarmante ausencia de planes de contingencia y una pésima gestión sostenible de los recursos naturales.

El cambio climático, caracterizado por un aumento de fenómenos extremos, ha alterado significativamente los ciclos naturales en San Martín. Los largos períodos de estiaje reducen el caudal de los ríos a niveles mínimos y el calor reseca el paisaje, facilitando incendios forestales que arrasan extensas áreas de bosque. Estas condiciones extremas suelen dar paso a lluvias torrenciales que desbordan los ríos, ocasionando inundaciones graves y deslizamientos de tierra (huaycos). Estas precipitaciones devastadoras destruyen viviendas, carreteras y tierras agrícolas, exacerbando la vulnerabilidad de la región. Frente a estas situaciones, las autoridades se limitan a entregar víveres y frazadas a los damnificados, sin abordar el problema con una visión más profunda.

Esta variabilidad climática no es un fenómeno aislado. La Amazonía, como parte del ecosistema global, manifiesta y exacerba los efectos del calentamiento global. Las acciones que no se tomen para proteger y conservar este ecosistema tendrán repercusiones negativas, no solo en la región, sino también en el equilibrio ambiental del planeta.

La falta de gestión ambiental efectiva en San Martín y en toda nuestra Amazonía es evidente. Los planes y herramientas de gestión ambiental elaborados en años anteriores permanecen olvidados en los archivos, ignorados tanto por las autoridades actuales como por sus predecesores.

Las áreas naturales protegidas, fundamentales para mantener el equilibrio hídrico y prevenir deslizamientos, están cada vez más amenazadas por la deforestación y la ocupación desordenada del territorio, ya sea en zonas urbanas o rurales.

La cobertura boscosa de estas áreas no solo captura agua de las lluvias para abastecer a las poblaciones y cultivos, sino que también estabiliza terrenos frágiles, previniendo los desastres causados por el embate constante de las precipitaciones. Sin embargo, estas áreas están siendo progresivamente invadidas por actividades agrícolas descontroladas, alentadas por la construcción de infraestructura que facilita el acceso a áreas no aptas para la agricultura.

Gran parte de los agricultores que se han establecido en San Martín provienen de otras regiones del país, con prácticas agrícolas incompatibles con la realidad amazónica. Estos pobladores, en su afán de obtener tierras cultivables, han invadido áreas frágiles y protegidas, intensificando la deforestación y alterando el ciclo hídrico regional.

El desarrollo de infraestructura rural, como carreteras y trochas, en nombre de la "productividad agrícola", a menudo termina incentivando la depredación de las áreas naturales protegidas. Este modelo de desarrollo de corto plazo, promovido por las autoridades, sacrifica la sostenibilidad ambiental en favor de resultados inmediatos que rara vez benefician a la región a largo plazo.

Frente a esta situación, resulta imperativo adoptar medidas integrales que prioricen la sostenibilidad y la gestión efectiva de los recursos naturales:

  • Fortalecer la conservación de áreas naturales protegidas: Asegurar la implementación de los planes maestros de estas zonas y penalizar las invasiones y actividades ilegales.
  • Promover prácticas agrícolas sostenibles: Educar y apoyar a los agricultores en el uso de técnicas compatibles con el ecosistema amazónico, como la agroforestería.
  • Invertir en infraestructura resiliente: Diseñar obras que respeten las vocaciones de uso del suelo y no alienten la expansión desordenada.
  • Fortalecer la gobernanza ambiental: Garantizar que los instrumentos de gestión ambiental sean aplicados y fiscalizados con rigor.
  • Fomentar la educación ambiental: Involucrar a las comunidades locales en la protección de los recursos naturales y generar conciencia sobre el impacto del cambio climático.

El cambio climático ha dejado de ser una amenaza lejana para convertirse en una realidad que afecta directamente a las comunidades de San Martín. Mientras las autoridades sigan de espaldas a esta problemática, las pérdidas económicas y ambientales seguirán aumentando. Es tiempo de actuar con visión de futuro y compromiso global, porque proteger la Amazonía es proteger el planeta.

Desborde del río Uquihua a su paso por la ciudad de Rioja.

2 oct 2024

CONCESIONES MINERAS SE OTORGAN SIN CONSULTA PREVIA

 SAN MARTÍN: COMUNIDADES SE MOVILIZAN EN CONTRA DE CONCESIONES MINERAS

Por: Ludwig H. Cárdenas Silva

San Martín ha sido históricamente una zona de producción agrícola y un enclave de biodiversidad. La abundancia de recursos naturales ha convertido a este departamento en uno de los más destacados en la producción de arroz, maíz, plátano, yuca, café y cacao, permitiendo que miles de familias dependan de la agricultura, la pesca y otras actividades estrechamente ligadas al ecosistema. Sin embargo, en los últimos años, San Martín ha empezado a sufrir con intensidad los efectos del cambio climático, lo que pone en peligro tanto la estabilidad ecológica como la económica de la región.

El cambio climático ya está mostrando sus efectos devastadores en toda la Amazonía, y uno de los aspectos más críticos es la disminución del caudal de los ríos. La temporada de estiaje, caracterizada por largos periodos sin lluvias, se ha vuelto más prolongada e intensa, afectando no solo a los ecosistemas acuáticos, sino también a las comunidades locales que dependen del agua para consumo y riego de cultivos. Como resultado, varias ciudades han enfrentado racionamientos de agua potable, lo que hace cada vez más difícil garantizar un suministro constante y seguro de este recurso vital.

Los cambios en los patrones de lluvia y el aumento de las temperaturas han comenzado a afectar directamente la producción agrícola. Los cultivos tradicionales están sufriendo los efectos de sequías prolongadas, lluvias intensas y erráticas, así como la falta de acceso a sistemas de riego adecuados. Esta combinación de factores ha desencadenado una crisis sin precedentes en el sector agrícola de San Martín.

Los efectos no se limitan únicamente a la cantidad y calidad de los cultivos. Los incendios forestales, una de las consecuencias más visibles del cambio climático, están aumentando en frecuencia e intensidad. El calor extremo y la falta de humedad en los bosques amazónicos crean condiciones propicias para la propagación de incendios, muchos de los cuales resultan incontrolables. Estos incendios no solo destruyen vastas áreas de bosque tropical, sino que también impactan la biodiversidad, destruyendo hábitats de especies animales y vegetales que están en situación vulnerable o en peligro de extinción.

En medio de esta crisis climática, la región enfrenta una nueva amenaza: la minería. La concesión de lotes para la minería en San Martín ha suscitado una creciente preocupación, especialmente por su impacto en los ríos y bosques, así como en las comunidades locales. El Ministerio de Energía y Minas ha otorgado más de 500 concesiones mineras en la Amazonía, principalmente para la exploración de minerales valiosos como el oro y otros metales. Aunque la explotación minera en la Amazonía peruana no es un fenómeno reciente, su expansión en departamentos como San Martín ha generado tensiones entre las empresas mineras, los agricultores y las comunidades indígenas.

Uno de los principales conflictos gira en torno a la contaminación del agua. La minería requiere el uso de productos químicos tóxicos, como el mercurio y el cianuro, que pueden filtrarse en los ríos y arroyos, contaminando las fuentes de agua. Esta contaminación no solo afecta a la vida silvestre, sino que también pone en peligro a las comunidades que dependen de estos ríos para su subsistencia. La agricultura, que ya enfrenta serios desafíos debido al cambio climático, podría verse aún más afectada por la falta de agua limpia para el riego y el consumo.

Además, las actividades mineras suelen contemplar la deforestación de grandes extensiones de bosque para acceder a los depósitos minerales. Esto resulta especialmente preocupante en un departamento como San Martín, donde el 64.60% del territorio está destinado a zonas de protección y conservación ecológica, el 20.38% son zonas de recuperación, el 14.87% son zonas de producción y el 0.15% son zonas de vocación urbana, según la Zonificación Ecológica Económica (ZEE). La eliminación de la vegetación no solo provoca la pérdida de biodiversidad, sino que también acelera la erosión del suelo, lo que perjudica a los agricultores locales al reducir la fertilidad de las tierras.

Un problema recurrente en la expansión de la minería en la Amazonía es la falta de coordinación entre el gobierno central, los gobiernos regionales, los gobiernos locales y las comunidades campesinas e indígenas. Muchas concesiones mineras se otorgan sin la consulta previa adecuada a las poblaciones que habitan las zonas afectadas. En distritos como Soritor y Tabalosos, las empresas mineras han comenzado la exploración sin consultar a los agricultores, sociedad civil y autoridades, lo que está generando fuertes protestas y demandas.

Las comunidades están particularmente preocupadas por el derecho al acceso al agua, un recurso cada vez más escaso debido al cambio climático. Los residentes temen que la actividad minera, con su alta demanda de agua y su potencial de contaminación, pueda comprometer sus fuentes de agua potable y los sistemas de riego que sustentan su agricultura.

Todo indica que las empresas mineras no están considerando las regulaciones ambientales, como la mencionada Zonificación Ecológica Económica (ZEE), ni la zonificación forestal. Los estudios que realizan las empresas suelen basarse en información satelital, lo que ignora el conocimiento local y la realidad de los ecosistemas en el terreno. Las zonas de amortiguamiento de las áreas naturales protegidas no siempre son respetadas, y las actividades exploratorias frecuentemente se superponen con territorios clave para la conservación ecológica.

En relación con esta situación, es preocupante lo que manifestó el director regional de Energía y Minas: “Nosotros no tenemos competencia directa en la mediana y gran minería. El gobernador regional, Walter Grundel Jiménez, fue enfático en la audiencia al decir que rechazamos toda intervención de exploración minera en nuestro territorio sin antes haber sido socializada con la población. Una cosa es tener el conocimiento y otra es dar el consentimiento; nosotros, como gobierno regional, no otorgamos autorizaciones”, declaró José Enrique Celis Escudero en una entrevista en Radio Tropical. Estas declaraciones sugieren que el gobierno regional tendría una capacidad limitada frente a las decisiones del gobierno central, lo cual no refleja la realidad. Cabe destacar que, a lo largo del proceso de elaboración de la Zonificación Ecológica - Económica (ZEE), el GORESAM, junto con las municipalidades provinciales y distritales, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), la Cooperación Técnica Alemana (GTZ) a través del Programa Desarrollo Rural Sostenible (PDRS), así como la sociedad civil, asumieron un liderazgo activo. Por lo tanto, la ZEE, al haber sido elaborada de manera participativa y consensuada, tiene carácter vinculante. Solo queda hacerla respetar.

Un aspecto importante a considerar es la dependencia económica de Perú de la exportación de materias primas, como los minerales, y los riesgos que esta dependencia implica a largo plazo. Aunque la minería puede generar ingresos significativos a corto plazo, es una actividad altamente destructiva para el medio ambiente y que, en muchos casos, deja pocos beneficios económicos duraderos para las comunidades locales.

Ante este panorama, surge la necesidad urgente de diversificar la economía de San Martín y de la Amazonía en general. En lugar de depender de la minería, cuyos impactos negativos sobre el medio ambiente y la agricultura son evidentes, se deberían promover alternativas más sostenibles y menos destructivas. La agricultura sostenible, el desarrollo de la agroindustria y el turismo ecológico son sectores capaces de generar empleo y mejorar la calidad de vida de las comunidades locales, sin poner en riesgo los recursos naturales de la región.

El sector agrícola, por ejemplo, puede fortalecerse a través de la inversión en tecnologías de riego eficiente, la promoción de prácticas de agricultura regenerativa y el apoyo a pequeños agricultores para que adopten sistemas agroforestales que ayuden a restaurar la biodiversidad y mejorar la resiliencia de los ecosistemas. El turismo ecológico, que aprovecha la belleza natural y la rica biodiversidad de la Amazonía, tiene el potencial de generar ingresos importantes sin necesidad de degradar el medio ambiente.

La minería no puede considerarse como la única solución para el desarrollo económico de San Martín y del país. Es fundamental adoptar un enfoque más inclusivo y sostenible en la gestión de los recursos naturales, que respete la Zonificación Ecológica Económica, el Plan de Ordenamiento Territorial, y garantice la consulta previa con las comunidades locales antes de otorgar concesiones mineras. La Amazonía peruana es una de las regiones más biodiversas del planeta, y su conservación es crucial, no solo para las generaciones actuales, sino también para las futuras.

En medio de la crisis provocada por el cambio climático, el desarrollo económico debe avanzar paralelo con la conservación ambiental, y no a expensas de esta. La implementación de políticas de desarrollo sostenible, el respeto a los derechos de las comunidades locales, y la protección de los ecosistemas deben ser prioridades fundamentales para asegurar que San Martín continúe siendo un lugar donde la calidad de vida prospere, tanto para las personas como para la biodiversidad que habita en sus bosques, ríos y montañas.

La conservación de nuestros ríos y bosques es vital para poder afrontar los efectos del cambio climático.

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